La colección Ni toma su nombre de la palabra japonesa para movimiento y narra la historia de una forma capturada en silencio. Cada objeto nace de arcilla moldeada a mano y se moldea en siluetas orgánicas que parecen vivas, como si se detuvieran a medio paso. Las formas y curvas invitan a la mente a flotar sobre el agua o al movimiento de una bailarina en el espacio. Las esculturales patas se unen en un delicado punto de equilibrio, otorgando a los objetos una presencia casi humana. Vista desde diferentes ángulos, la forma cambia de carácter y revela nuevas tensiones y líneas, mientras que la estrecha abertura invita a composiciones sencillas o a dejar que el objeto se destaque como una declaración artística.
|